#21 GIFTing, por George Lee V.

El pintor chileno George Lee (Santiago de Chile, 1991), presenta un fragmento de su tesis universitaria. En él, relata cómo guió su investigación pictórica a través de una de las más grandes encrucijadas que ha tenido la pintura en este principio de milenio: dar respuesta a las contradicciones que conlleva materializar desde una práctica clásica, la líquida e inabarcable imagen digital.  Santiago de Chile, octubre del 2018.

Las imágenes son represas que estancan el flujo del mundo en sus superficies. La imagen digital es la corriente misma, que lleva al mundo en su caudal. Las imágenes, poco a poco, han tapizado el mundo por todos sus rincones. Cada bien existente ha sido capitalizado y comercializado, y sobre éste se ha estampado una imagen. Gigantografías en el espacio aéreo, postales sobre el envoltorio de un producto en el tacho de la basura, cuadros en el retail producidos en serie en una fábrica en China, 60 cuadros por segundo en la película de los Avengers, fotografías tomadas automáticamente por un satélite, o un estampado sobre papel higiénico; el mundo está repleto de imágenes al punto de que se funden con el paisaje. El ser humano, no conforme con esto, ha creado la sociedad virtual: espacio virtual constituido por imágenes que sus usuarios le ofrendan compulsivamente, interfaz que es reflejo del mundo a la vez que emula serlo. El rol de la imagen ha cambiado radicalmente, es necesario analizar esta nueva forma de representación.

Para poder aproximarme a lo que podría entenderse como un nuevo tipo de imagen, la cual no se parece en nada a las tradicionales, y que es capaz de representar el flujo del mundo, busqué una forma de representar dicho flujo en una sola imagen. Encontré en el formato .GIF una precariedad y simpleza característicos de los principios de la vida virtual; la cual representa un pequeño lapso repetido perpetuamente, ciclo en donde el tiempo se pierde en la repetición, una constante reafirmación de la imagen.

Debido a su procedencia bastarda, es más precaria que sus antecedentes paternos, la imagen captura una situación que sugiere tanto su contexto como su devenir; la linealidad temporal del video hila los recuadros dentro de una imagen la cual representa a su vez al tiempo; tal vez no sea a ella misma: circunda su propio eje, repitiendo una y otra vez los mismos fotogramas, sin alcanzar a ser imagen si no en su conjunto.

GIFting es el nombre que le he dado al ejercicio de invertir el flujo digital, tensionando la hiperproducción de imágenes con uno de los medios más antiguos: la pintura. Tratar de capturar lo inabarcable, la imagen que es mundo, dentro de un proceso que materializa lo virtual, digitaliza lo material y representa al incesante fluir digital.

El pincel funciona como una extensión del cuerpo, el cual transmite su gesto mientras se desplaza sobre el soporte; los pigmentos, puros, mezclados, diluidos o pastosos, reflejan las decisiones, impulsos y pensamientos del pintor en una superficie que se asemeja a algo que alguna vez fue real. La cámara digital fotografía el cuadro y lo traduce al código binario que representa, en una forma sin forma, una emanación lumínica donde el cuerpo y el aura desaparecen. Decenas de imágenes se comprimen en un formato que las reduce a una sola imagen empobrecida, que se mueve como si tuviera vida, como si algo estuviera sucediendo.

Dedicar horas, días, semanas o meses en la producción de una sola imagen puede parecer ridículo, o hasta rebelde, en un contexto en el que el tiempo dedicado a contemplar una imagen fluctúa entre 1 y 5 segundos. La pintura puede parecer el extremo opuesto al de las artes mediales, tan cercana a la añeja academia y tan lejos de los nuevos medios. Pese a esto, me he servido de esta técnica, así tanto como de los nuevos medios para analizar el estado actual de la imagen. Como un viejo mañoso que pinta cuadros para recordar cómo era una imagen en los viejos tiempos, o como un anarquista que hace una barricada con escombros para estancar el flujo de la urbe; de esta manera, la serie Corriente.gif* tensiona los procesos de producción de imágenes en una reflexión en la que realidad y la virtualidad se reflejan mutuamente.

Frente a la revolución digital -que ha cambiado de manera radical los procesos de producción de imágenes y el rol de éstas en la sociedad- lo importante es que el afectado por dicha revolución no ha sido la imagen, si no la persona. Millares de individuos producen imágenes en función del Gran Aparato, desplazando gestualmente sus dedos por la superficie del soporte, cuál pintor, capturando y elaborando la materia prima de aquella representación, la más grande y compleja que jamás se haya hecho: la sociedad virtual, imagen absoluta que fluye como el mundo, universo en expansión constante, contenedor de civilizaciones enteras, imagen autónoma que prescinde de su símil material, que se vale por sí misma en un mundo compuesto de representaciones. La imagen que es el flujo en sí mismo. ¿Es acaso la sociedad virtual la culminación de las búsqueda emprendidas por la producción de imágenes?

Si pudiéramos definir una razón para la producción de imágenes a lo largo de la historia, probablemente dicho motivo sería el representar al mundo: la vida, el presente siempre fugaz, siempre en movimiento; protegerlo del tiempo para no ser devorado como Saturno a su hijo.

Numerosos exponentes dedicaron su trabajo a encontrar formas de representar el mundo y su flujo. Forzar las dos dimensiones de la superficie para que pudiera contener a la profundidad y al tiempo. Irónicamente, cuando la imagen parece haber alcanzado la meta que siempre ha perseguido, ha descendido hasta ser lo más corriente, materia prima que compone las superficies movedizas del ciberespacio, el concreto que nunca fragua.

 

*Corriente.gif: Obra pictórica realizada por el artista el año 2017, que intenta rescatar las representaciones del eterno flujo virtual para traerlas de vuelta a la realidad y someterlas a una “biopsia analítica” mediante la pintura.

Acerca de George Lee V. (Santiago de Chile, 1991)

Vive y trabaja en Santiago, Chile. Egresado de la Licenciatura en Artes Plásticas de la Universidad de Chile con el título de Pintor, actualmente cursa el Magíster en Artes Visuales en la misma casa de estudios. Ha expuesto en exposiciones colectivas como “Nosotros los chilenos” (2017) en la Posada del Corregidor, “Festival Paralela: GIF” en Buenos Aires (2018), “Androdecadencias” en la galería Nemesio Antúnez (2019) y en la individual “CORRIENTE, la imagen como cemento que nunca fragua” en la sala Juan Egenau de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile (2018). Recibió mención honrosa en el Premio Municipal Arte Joven 2018 en la categoría Artes Mediales y ha participado en el workshop Fluvialidad/Pluvialidad de la residencia FRAGUA 2019. 

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